En qué orden ver Jurassic Park y Jurassic World
Dos trilogías separadas por más de veinte años y una continuidad más sólida de lo que parece. El orden de estreno, el cronológico y qué se puede saltar.

La saga jurásica tiene una ventaja sobre otras franquicias largas: su cronología es lineal. No hay saltos temporales, ni universos paralelos, ni precuelas que reordenen nada. Y aun así hay una pregunta razonable: cuál es el mejor orden para verla y qué se puede saltar sin perderse.
La respuesta corta
El orden de estreno coincide con el orden cronológico, así que la respuesta es sencilla: se ven en el orden en que se hicieron. La saga se divide en dos bloques separados por más de veinte años, y ese salto también existe dentro de la ficción.
- Bloque original: la película de 1993 y sus dos continuaciones.
- Bloque moderno: la trilogía que arranca en 2015 con la apertura del parque nuevo.
El segundo bloque hace referencias constantes al primero, así que verlo antes estropea sorpresas y deja fuera de contexto varios personajes que regresan.

El bloque original
La primera película es el punto de entrada y no admite discusión: establece el mundo, el tono y la idea central de toda la franquicia, que es una advertencia sobre el control de lo que no se puede controlar.
Sus dos continuaciones funcionan de forma distinta entre sí. La segunda amplía el escenario y cambia el planteamiento —de un parque a una isla sin normas—, y la tercera es la más breve y la más autoconclusiva de las tres. Ninguna alcanza a la primera, y las dos aportan piezas que la trilogía moderna recoge.
El bloque moderno
La trilogía que arranca en 2015 parte de una premisa que conecta directamente con la original: el parque sí llegó a abrir. Ese punto de partida es el que justifica volver a empezar, y es también la razón por la que conviene haber visto la primera película: buena parte del guion está construido sobre el recuerdo del espectador.
El arco de estas tres películas amplía la escala progresivamente, y su tercera entrega cierra la saga reuniendo personajes de los dos bloques. Es el punto en el que la continuidad de treinta años se hace explícita.
Qué se puede saltar
- La primera película es obligatoria. Sin ella no hay saga.
- La segunda y la tercera del bloque original son prescindibles para seguir la trama principal, y la segunda aporta contexto que la trilogía moderna utiliza.
- La trilogía moderna se ve completa o no se ve: sus tres entregas forman un único arco y cortarla por la mitad deja la historia en el aire.
Para quien tenga poco tiempo, el recorrido mínimo razonable es la primera película y la trilogía moderna completa. Para quien quiera la saga entera, el orden de estreno sin más complicaciones.

El material añadido
Alrededor de las películas hay contenido complementario —series de animación y cortometrajes— que amplía el universo sin ser necesario para entender la trama principal. Su función es de relleno narrativo entre entregas, y encaja mejor después de haber visto las películas que intercalado.
La recomendación práctica es clara: primero las películas en orden de estreno; el material adicional, si interesa, en una segunda pasada.
Por qué la primera sigue funcionando
Es la pregunta que se hace quien la ve por primera vez décadas después, y tiene una respuesta técnica interesante: la película enseña muy poco. Sus criaturas aparecen en pantalla durante una fracción del metraje, y el resto del tiempo se construye la tensión con sonido, con reacciones de los personajes y con planos que sugieren.
Ese principio de contención es la razón por la que no ha envejecido como otras películas de su época que apostaron por mostrar todo lo posible. Es también la lección que las secuelas más ambiciosas han ido dejando de lado a medida que la escala crecía.
Resumen del orden
Para no dejar dudas: orden de estreno, que es también el cronológico. Primero la trilogía original, empezando por la película de 1993, y después la trilogía moderna completa. Sin saltos, sin precuelas y sin necesidad de consultar ninguna línea temporal.
Es, probablemente, la franquicia larga más fácil de ordenar del cine contemporáneo, y eso ya es un mérito.
Los personajes que conectan las dos trilogías
Uno de los aciertos del bloque moderno es no haber tratado al original como un simple recuerdo. Varios personajes de la primera trilogía reaparecen, y su presencia no es un guiño: aportan continuidad argumental.
Eso tiene una consecuencia práctica para quien organiza el visionado. Las escenas en las que estos personajes vuelven funcionan por lo que el espectador sabe de ellos, así que ver la trilogía moderna sin la original no rompe la trama, pero desactiva buena parte de su efecto. Es la razón principal para respetar el orden.
Qué buscar en un segundo visionado
- La coherencia interna del parque. La primera película dedica un tercio de su metraje a explicar cómo funciona la instalación, y ese material se recupera después.
- El discurso sobre el control. Es el tema de fondo de toda la saga y aparece formulado explícitamente en el primer acto de la película de 1993.
- El uso del sonido. Buena parte de la tensión se construye con efectos y silencios, no con imágenes.
- La escala creciente. Comparar el planteamiento de la primera con el de la última entrega dice mucho sobre cómo han cambiado las expectativas del público en tres décadas.
Para verla en familia
Es una saga que funciona con público joven y conviene un aviso: la primera película tiene escenas de tensión considerable y, aunque su clasificación por edades es generosa para los estándares actuales, hay secuencias que asustan de verdad a los espectadores más pequeños.
La recomendación razonable es verla antes, o al menos saber en qué momentos conviene estar presente. A cambio, es una de las mejores puertas de entrada al cine de aventuras que existe: tiene ritmo, personajes claros y una idea central que un niño entiende sin que nadie se la explique.
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