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En qué orden ver Fast and Furious

La saga tiene una película fuera de su sitio y por eso el orden importa. El orden de estreno, el cronológico y dónde encaja realmente Tokyo Race.

Publicado en la revista de honline · 26 de diciembre de 2009

En qué orden ver Fast and Furious

La saga de Fast and Furious tiene una particularidad que la separa de casi cualquier otra franquicia larga: una de sus películas ocurre varios años después del punto en que se estrenó. No es un detalle para completistas: afecta al destino de un personaje importante y explica una escena que de otro modo no tiene sentido.

La respuesta corta

Hay dos órdenes válidos y cada uno tiene su ventaja:

  • Orden de estreno. Es el que recomienda cualquiera que ya la haya visto: se descubre la saga como se descubrió en su momento, con la revelación del giro cronológico en el sitio en que la propia saga la coloca.
  • Orden cronológico. Interesa en una segunda vuelta, cuando ya se conocen los personajes y lo que se busca es seguir la historia en línea recta.

Y una recomendación tajante para una primera vez: orden de estreno. La saga construye su giro temporal como una sorpresa y verla ordenada por fechas internas lo desactiva por completo.

Fotograma promocional de la primera película de la saga Fast and Furious
La primera entrega es una película de carreras callejeras y policías infiltrados: el tono de la saga cambia por completo a partir de la quinta. Imagen: material promocional · datos de TMDB

El orden de estreno

Es el más sencillo y el que funciona mejor la primera vez. La saga sigue la numeración de sus títulos con una sola excepción, la tercera entrega, que es la que se sale de la línea temporal.

Los bloques en los que conviene pensarla son tres:

  1. Las tres primeras. Películas de carreras callejeras, con historias bastante independientes y con relevos de reparto.
  2. La cuarta. El reencuentro del reparto original, que reconstruye la saga como una serie continua.
  3. De la quinta en adelante. El cambio de género: la saga deja las carreras y se convierte en cine de atracos y de acción con equipo fijo.

Ese salto de la quinta película es la razón por la que muchas personas que abandonaron la saga en su segunda entrega vuelven a engancharse: la película que la cambió no se parece a las anteriores.

El problema de Tokyo Race

Aquí está el nudo. La tercera entrega, ambientada en Japón, se estrenó en 2006 con un protagonista nuevo y sin el reparto habitual, lo que la convirtió durante años en la película olvidada de la saga.

El giro llegó después. Las entregas siguientes recuperaron a uno de sus personajes y lo integraron en el equipo principal, algo que solo era posible si esa película ocurría más tarde en la cronología interna. La saga acabó confirmándolo de forma explícita en el cierre de una de sus entregas posteriores, con una escena que sitúa los hechos de Tokio justo después.

Es decir: la tercera película de la saga por estreno es la sexta o séptima por cronología. Y como el destino de ese personaje se resuelve allí, verla antes de tiempo estropea uno de los momentos que la saga más ha aprovechado.

Cartel de la entrega de la saga ambientada en Japón
La entrega japonesa se estrenó en tercer lugar y ocurre mucho después: la saga lo confirma en la escena final de una película posterior. Imagen: material promocional · datos de TMDB

El orden cronológico

Para una segunda vuelta, la secuencia interna de la saga es esta:

  1. Las dos primeras entregas, en su orden de estreno.
  2. La cuarta, que retoma a los protagonistas originales.
  3. La quinta, el atraco que cambia el género de la saga.
  4. La sexta, cuya escena final es precisamente la que conecta con Tokio.
  5. La tercera, la ambientada en Japón, que encaja aquí y no antes.
  6. De la séptima en adelante, ya en orden de estreno hasta el final.

Ese orden tiene una ventaja añadida: hace que el arco de uno de los personajes secundarios más queridos de la saga se lea de forma continua, en lugar de aparecer y desaparecer sin explicación.

Los cortometrajes y el spin-off

La saga ha producido material complementario que no es imprescindible y sí resuelve huecos:

  • Cortos de enlace. Piezas breves rodadas para explicar cómo llegan algunos personajes de una entrega a otra. Son prescindibles y tapan saltos que en las películas quedan sin justificar.
  • El spin-off centrado en dos personajes secundarios, que funciona como película independiente y no altera la línea principal.
  • La serie de animación, dirigida a otro público y con su propia continuidad.

Para quien solo quiera la historia central: las entregas numeradas bastan. El spin-off se puede ver en cualquier momento después de la entrega en la que aparecen esos dos personajes juntos.

Cartel de la quinta entrega de la saga
La quinta entrega es el punto en que la saga cambia de género: de carreras callejeras a cine de atracos con equipo fijo. Imagen: material promocional · datos de TMDB

¿Se puede empezar por la quinta?

Es una pregunta razonable y la respuesta honesta es: sí, pero se pierde algo. La quinta entrega funciona como reinicio de facto, presenta al equipo, plantea un objetivo claro y no exige saber nada previo para seguirla.

Lo que se pierde es la relación entre los dos protagonistas, que viene de la primera película y que sostiene emocionalmente todo lo demás. Sin esa base, la saga funciona como cine de acción y no como lo que pretende ser, que es una historia sobre lealtad y sobre familia elegida.

La solución intermedia que funciona bien: ver la primera y la cuarta, y saltar directamente a la quinta. Se conserva el vínculo esencial y se evita el tramo más flojo.

Cómo se ve hoy la saga completa

Tres advertencias prácticas para quien la afronte del tirón:

  1. El tono cambia mucho. Empieza como cine de carreras con aire de documental urbano y acaba como acción de escala imposible. Es la misma saga y no es el mismo género.
  2. El reparto crece sin parar. Cada entrega añade personajes y recupera antiguos, y a partir de cierto punto conviene aceptar que la coherencia no es la prioridad.
  3. Las escenas post-créditos importan. Varias entregas colocan ahí información que conecta con la siguiente, incluida la que resuelve el asunto de Tokio.

Ese último punto es el que más gente se salta y el que más falta hace en esta saga concreta.

Cómo cambia el reparto de una entrega a otra

Una de las razones por las que el orden importa en esta saga es que su reparto no es estable: se construye por acumulación. Entender ese crecimiento ayuda a no perderse:

  • Las dos primeras funcionan casi como películas independientes, con relevo de protagonista entre una y otra.
  • La tercera cambia de país y de reparto por completo, lo que explica su condición de rareza durante años.
  • La cuarta reúne al reparto original y convierte la saga en una serie con continuidad.
  • La quinta añade el personaje que le da su nuevo tono y monta el equipo fijo.
  • De la sexta en adelante el grupo crece en cada entrega, con antagonistas que acaban integrados en el equipo.

Ese último mecanismo es tan característico que se ha convertido en una broma recurrente entre sus seguidores: en esta saga, el villano de una película tiene bastantes probabilidades de ser aliado en la siguiente. No es un descuido de guion, es la fórmula.

El salto de género, explicado

Conviene detenerse en esto porque es lo que hace que la saga se disfrute o se abandone. Las primeras entregas son cine de carreras callejeras: coches modificados, cultura tuning, apuestas nocturnas y policía infiltrado. La escala es urbana y las apuestas son personales.

A partir de la quinta, la saga cambia a cine de atracos y acción internacional: equipo con especialistas, objetivos imposibles, persecuciones de escala creciente y una física cada vez más flexible. Las carreras dejan de ser el asunto y pasan a ser una herencia estética.

Ese cambio no fue un accidente: fue una decisión de reinvención que salvó comercialmente a la franquicia. Y explica una recomendación práctica muy concreta: si a alguien le gustan las dos primeras y detesta las últimas, o al revés, no es incoherencia suya. Son dos sagas distintas con el mismo título.

Cinco cosas que conviene saber antes de empezar

  1. Los títulos en español son un lío. Las primeras entregas se estrenaron en España con títulos que no siguen la numeración internacional, y eso complica buscarlas. Mejor guiarse por el año.
  2. Hay cortos de enlace rodados para tapar saltos entre películas. No son imprescindibles y aclaran algunas apariciones que en las películas quedan sin explicar.
  3. Las escenas post-créditos son parte de la trama, no un extra. En esta saga concreta, saltárselas hace perder información relevante.
  4. El spin-off es independiente y no hace falta para seguir la línea principal.
  5. Las últimas entregas asumen que conoces a todo el mundo. Llegar a ellas sin haber visto la quinta y la sexta es una experiencia confusa.

Y una nota sobre expectativas, que ahorra decepciones: esta es una saga que ha decidido, deliberadamente, priorizar el espectáculo y la lealtad entre personajes por encima de la verosimilitud. Discutir si sus escenas son posibles es perder el tiempo con la película equivocada.

En resumen

Para una primera vez, orden de estreno sin dudarlo: la saga colocó su giro temporal donde lo colocó por una razón, y funciona. Para una segunda vuelta, el orden cronológico, con la entrega japonesa desplazada a su sitio real, entre la sexta y la séptima.

Y una idea que ayuda a disfrutarla: no es una franquicia que se vuelva incoherente con el tiempo, es una franquicia que cambia de género a mitad de camino. Quien acepta ese cambio se lo pasa bien; quien espera que la décima se parezca a la primera, no.

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