En qué orden ver El planeta de los simios
Dos sagas, casi sesenta años de diferencia y un bucle temporal en medio. El orden recomendado para entrar, el cronológico para releer y qué se puede saltar.

Pocas franquicias tienen una historia tan enredada como esta: una saga clásica de los años sesenta y setenta con viajes en el tiempo, un reinicio de los dos mil y una trilogía moderna que reconstruye el origen desde cero. La respuesta corta: si nunca has visto ninguna, empieza por la trilogía moderna; si quieres el recorrido completo, empieza por 1968.

Opción 1: la trilogía moderna primero (recomendada)
- El origen del planeta de los simios (2011)
- El amanecer del planeta de los simios (2014)
- La guerra del planeta de los simios (2017)
- El reino del planeta de los simios (2024)
Es la vía más limpia. Las tres primeras forman un arco cerrado con un protagonista claro, y la cuarta salta muchas generaciones hacia delante para abrir una etapa nueva. No hace falta conocer nada de la saga clásica para entenderlas.
Opción 2: orden de estreno completo
- El planeta de los simios (1968)
- Regreso al planeta de los simios (1970)
- Huida del planeta de los simios (1971)
- La conquista del planeta de los simios (1972)
- La batalla por el planeta de los simios (1973)
- El planeta de los simios (2001), el reinicio de Tim Burton
- La trilogía moderna y su continuación
Este recorrido tiene un premio y un peaje. El premio: la saga clásica construye un bucle temporal que se cierra sobre sí mismo, y verlo desplegarse película a película sigue siendo una experiencia notable. El peaje: la calidad es irregular y las dos últimas entregas clásicas se hicieron con presupuestos cada vez más justos.
El bucle de la saga clásica, sin destripar el final
La primera película termina con una de las revelaciones más citadas de la historia del cine. Las siguientes hacen algo poco habitual: en lugar de continuar hacia delante, vuelven hacia atrás y explican cómo se llegó hasta ahí, de modo que causa y efecto se muerden la cola. Quien vea las cinco en orden entenderá por qué la franquicia se considera pionera en manejar la paradoja temporal en cine comercial.

¿Y la de 2001?
El reinicio de Tim Burton es un caso aparte: no continúa la saga clásica ni conecta con la moderna. Se puede ver como una curiosidad independiente y su ausencia no deja ningún hueco en la historia. Para quien tenga tiempo limitado, es la primera que se puede saltar.
Qué aporta cada bloque
- La saga clásica es ciencia ficción de ideas: alegoría social, sátira y una estructura temporal audaz.
- La trilogía moderna es cine de personaje y de técnica: la captura de interpretación cambió lo que se podía contar con un protagonista no humano.
- La continuación de 2024 abre etapa: sitúa la acción muchas generaciones después y plantea qué pasa cuando el fundador se convierte en mito.
Cuánto tiempo pide
La trilogía moderna con su continuación ronda las ocho horas y media. La saga clásica completa suma unas ocho horas más. Sumando el reinicio de 2001, el maratón total se acerca a las dieciocho horas, que es un proyecto de varias semanas a ritmo de una película por sesión.
Recomendación final
Para entrar: la trilogía moderna en orden y, si engancha, la continuación de 2024. Para el recorrido completo: 1968 y las cuatro clásicas, y después la moderna, que se disfruta el doble cuando se reconocen los ecos. Y en cualquiera de los dos caminos, la de 1968 es de visión obligatoria: sigue siendo la mejor de todas.
Qué película es cada una, en una línea
Para orientarse antes de elegir orden, ayuda saber de qué va cada bloque sin destripar nada:
- 1968. Una expedición humana llega a un planeta dominado por simios. Ciencia ficción de ideas, con un final que ya forma parte de la cultura popular.
- 1970. Continuación directa que amplía el mundo subterráneo y sube la apuesta hasta un punto de no retorno.
- 1971. El giro más ingenioso de la saga clásica: la historia cambia de escenario y de tono, y el bucle empieza a cerrarse.
- 1972. El origen del conflicto contado como relato de rebelión. Es la más política de todas.
- 1973. El cierre, con menos medios y más voluntad de dejar una moraleja.
- 2001. Reinicio independiente, con su propio final desconcertante.
- 2011-2017. La trilogía moderna: un solo arco de personaje sobre inteligencia, lenguaje y liderazgo.
- 2024. Salto generacional: el mundo que dejó la trilogía, ya convertido en leyenda.

Lo que la técnica cambió
Hay un motivo por el que la trilogía moderna existe y no es solo comercial: la captura de interpretación permitió por primera vez que un personaje digital sostuviera una película entera como protagonista, con una actuación reconocible detrás. En la saga clásica, el maquillaje protésico —que en su momento fue un hito— imponía límites de expresión y de tiempo de rodaje.
Ese salto tiene una consecuencia narrativa: la saga clásica cuenta ideas y la moderna cuenta personajes. No es que una sea mejor; es que preguntan cosas distintas. Y por eso verlas seguidas funciona tan bien.
Errores habituales al ordenarlas
- Empezar por la de 2001 pensando que es el principio. No conecta con nada: es una película aislada.
- Ver la trilogía moderna en orden cronológico interno y saltarse la de 2024 creyendo que es un remake. Es continuación.
- Abandonar la saga clásica en la segunda. Es la más irregular, y justo después llega la más ingeniosa del bloque.
- Ver primero un resumen. El final de 1968 es una de las pocas revelaciones que sigue funcionando: merece la pena llegar sin saberlo.
Con niños, en familia o en maratón
La trilogía moderna es intensa pero apta para público adolescente, y sus temas —el poder, la lealtad, el lenguaje— dan mucha conversación después. La saga clásica es más suave en violencia explícita y más dura en pesimismo: encaja mejor con espectadores a los que no les moleste un ritmo pausado.
Para maratón, el reparto que mejor funciona es de dos sesiones por bloque: 1968 y 1970 en una tarde, 1971 y 1972 en otra; y en la moderna, las dos primeras juntas y la tercera con la de 2024 seguida, porque comparten el hilo del legado.
En resumen
Hay dos caminos buenos y uno malo. El bueno rápido: trilogía moderna y su continuación. El bueno completo: 1968 en adelante, y después la moderna. El malo es cualquiera que empiece por el reinicio de 2001, que no lleva a ninguna parte de la franquicia.
De dónde viene todo: la novela
La franquicia nace de una novela francesa de 1963, y ese origen literario explica bastantes cosas. La primera, el tono satírico: el libro es una fábula sobre la civilización y el lugar que ocupa el ser humano en ella, no una historia de aventuras. La segunda, que la película de 1968 se tomara libertades notables con el material de partida, incluida la que produce su famoso final.
Saberlo cambia la lectura de la saga clásica: no está intentando construir un universo, está usando un escenario para hablar de racismo, de ciencia y de guerra en el momento en que se rodó. De ahí que sus mejores momentos sean discusiones y no combates.
Los temas que atraviesan las nueve películas
- El lenguaje como frontera. Toda la franquicia gira alrededor de quién puede hablar. En la clásica, el humano que habla rompe el orden social; en la moderna, la primera palabra de un simio es el punto de no retorno.
- La ciencia sin control. El desencadenante siempre es un experimento: una nave, un virus, un laboratorio.
- El bucle. La idea de que la historia se repite no es un adorno: está en la estructura misma de la saga clásica.
- El liderazgo y su herencia. Es el tema de la trilogía moderna y de su continuación: qué queda de un fundador cuando ya no está para corregir a quienes lo invocan.
Qué ver si solo hay tiempo para tres
Un recorrido de tres películas que resume la franquicia entera: la de 1968, por su planteamiento y su final; la de 2011, para ver cómo se construye el origen del conflicto con herramientas modernas; y la de 2017, que cierra el arco del personaje y funciona como pieza autónoma. Son unas seis horas y media y dejan la sensación de haber visto la historia completa.
Si después queda ganas, el orden natural para seguir es 1971 —la más ingeniosa de la saga clásica— y la de 2024, que abre el capítulo siguiente.
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